Es un orgullo pertenecer a esta enorme casa de estudios que es la Universidad Nacional autónoma de México, y ahora, en su conmemoración a 100 años de su fundación está más presente el orgullo de ser universitario. En un regreso histórico por las calles del centro de la ciudad de México donde se ubican los recintos que antiguamente albergaban a la universidad, marcharon en procesión 500 universitarios el 22 de septiembre en conmemoración del día en que hace 100 años Justo Sierra vislumbró a esta casa de estudios como el proyecto educativo más importante de la nación y de los mexicanos, siendo este homenaje un gran placer para los que queremos ser universitarios.
Se nos comenta en esta noticia que el camino que recorrieron los universitarios de hoy, reunió a todas las escuelas y facultades, maestro eméritos y representantes de la junta de gobierno; al frente del contingente llevando en sus manos el estandarte universitario, participó la alumna Dulce Rivera Rivera, quien cursa el tercer semestre en el Plantel Azcapotzalco del colegios de ciencias y humanidades.
Es muy grato saber que una joven de 15 años de edad, pero también con el mismo tiempo de sentirse universitaria de corazón, participó en este evento significativo que para ella tuvo la definición de un doble compromiso, pues no sólo se trata de ser una buena estudiante, sino también, aplicar esa formación integral en beneficio de la sociedad mexicana, “Tengo una gran responsabilidad con mi alma mater, para ser y actuar como una verdadera universitaria, capaz de enfrentar los resto que se presenten a lo largo de mi vida, así como transmitir su esencia y valor a todos los lugares donde vaya; y , con mi país trabajando día con día para ser una buena ciudadana, proponiendo y aportando mis conocimientos para tener un mejor lugar donde vivir”, comentó con gran satisfacción.
Podemos ver, entonces, que el alma de ser universitario se lleva desde el nacimiento, y este nos acompaña día a día en la forma que nos desempeñamos en nuestras tareas. Así entonces, por ejemplo, en cualquier actividad que hagamos en el transcurso de nuestro día se denotará cuál es la filosofía que tenemos, que se nos fue otorgada, en algún momento de nuestro desarrollo a través del conocimiento aportado por la universidad nacional, demostrándose en cualquier momento del día que tenemos un alma mater que tiene como eslogan Por mi raza hablará el espíritu.
Entonces, a manera de conclusión, vemos que el orgullo de ser Puma se lleva desde que es uno pequeño y, por tanto, esta casa de estudios será respetada al máximo por nosotros y fundaremos en otras personas ese sentimiento que tenemos por la Universidad Nacional Autónoma de México. En todo momento, y en todo lugar, debemos de llevar en alto el nombre de nuestra universidad nacional.
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